Probablemente la mayoría de nosotros, al llegar el 2018, hemos estado planteándonos nuevos objetivos y metas para alcanzar durante este nuevo año. Quizás, nos damos cuenta que varios de ellos han aparecido ya en anteriores listados: han sido apuntados y todavía siguen allí, incumplidos. Introducir nuevos hábitos saludables, cumplir el deseo de visitar un lugar lejano, modificar el propio estilo de vida, encontrar un equilibrio en el contexto familiar, mejorar la relación con la propia pareja, innovar y avanzar en ámbito profesional, desarrollarse a nivel personal…Muchos propósitos para el año nuevo que no siempre desembocan en resultados concretos.  ¿Por qué suele pasar esto?

A continuación, os proponemos 9 consejos útiles: unas pautas base de ayuda para poder alcanzar nuestros objetivos.

1 – Deja de fantasear en exceso

La motivación a lograr ciertos propósitos no recibe gran empuje por parte de la fantasía. Lo que si puede ser de gran ayuda es: A) escribir uno a uno tus objetivos, B) analizarlos y planear, C) actuar activamente y con creatividad para conseguirlos.

2 – Define los objetivos que te propones con precisión

Nuestros propósitos, deberían ser:

  • CONCRETOS

    Solamente proponernos metas concretas nos permitirá llegar a resultados concretos, es decir que se puedan comprobar de forma objetiva. Por ejemplo, no es lo mismo escribir “Voy a aprender inglés” o “Voy a participar a un curso de inglés en la biblioteca dos veces por semana y a realizar los ejercicios que asignen para casa”. Solo así mis objetivos adquirirán cierto tamaño y plazo: un dónde y cuándo adecuados. No obstante, es importante permitirnos cierto margen de flexibilidad, para evitar que, al primer fallo, nos entren ganas de abandonar el propósito inicial. Es decir, si una semana, de forma puntual, no podré asistir a ambas sesiones, tampoco pasa nada.

  • MOTIVADORES

Apuntar muchos objetivos sólo por proponernos muchas cosas que hacer y “llenar la página” puede terminar siendo un fracaso total.  Cuando empezamos a escribir nuestro listado de propósitos, debemos preguntarnos, para cada uno de ello: ¿para qué lo quiero? Solo así podremos llegar a entender realmente qué quiero conseguir o evitar y a qué me acerca o de que me aleja. Al preguntarnos eso, puede incluso que nos demos cuenta que conseguir algunas cosas tampoco nos apasiona tanto…y puede que queden descartadas por si solas.

  • ENUNCIADO EN POSITIVO

Según confirman las neurociencias, la atención del ser humano está atraída y se focaliza hacia las informaciones que consideramos, hacia aquello que ya está ocupando nuestros pensamientos.  Para ello, en lugar de concentrarnos a pensar qué es lo que no quiero, sería más útil preguntarnos: ¿qué quiero?

  •  BAJO TU CONTROL

Recuerda siempre que el hecho que los objetivos puedan o no cumplirse debe depender de ti y no de los demás. Considera por cada objetivo en que porcentaje puede depender de ti alcanzarlo y que otras personas/factores pueden estar implicados. ¿Depende de mí al 100% o en qué porcentaje? ¿Cómo sabré que lo he conseguido? Si uno de los objetivos que has pensado realmente no depende de ti, posiblemente sería mejor que intentes modificarlo o que lo borres directamente del listado.

  • ALCANZABLES

Cuando nos proponemos algo, tenemos que recordar que nos estamos planteando un reto. Necesitamos proponernos algo a nuestro alcance: ni demasiado fácil ni demasiado ambicioso, para que nos estimule a evolucionar, sin pero llevarnos a desanimarnos y a tirar la toalla.

 3 – Planea, crea tu propia estrategia

Es importante planear que pasos seguir, para no quedarse sin energías y voluntad en el camino hacia nuestros objetivos. Para ello, necesitamos disponer de cierta habilidad de planificación. Tener un plan correcto y claro, a menudo, puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

4 – Aprende a decidir

Una de las habilidades necesarias para acercarnos a nuestras metas y, en general, para poder adaptarnos al entorno, es la capacidad de tomar decisiones. Una persona joven posiblemente tendrá que elegir que Grado cursar, tendrá que decidir si acabar una relación sentimental, tendrá que valorar la posibilidad de buscar otro empleo, que le aporte más satisfacción. En otra edad, un adulto podrá encontrarse en la condición de elegir si jubilarse, de decidir si enfrentarse o no a una intervención quirúrgica, o de tomar la decisión de casarse nuevamente. Está claro que todas esas decisiones tendrán consecuencias importantes sobre el nivel de satisfacción y de felicidad de la persona. Si consideras que el proceso de toma de decisiones es tu punto débil, acude a tu profesional de psicología: nunca es tarde para aprender a favorecer tu mismo tu bienestar.

5 – Busca nuevas costumbres para ti, manteniendo la finalidad positiva

Una mala costumbre, que te propones eliminar a lo largo del año nuevo, puede ser sustituida, siempre que haya conciencia de la misma. Comprender nuestros problemas es fundamental para poder abordarlos y poder implementar soluciones efectivas. No se trata de algo inmediato ni sencillo y puede que necesitemos ser acompañados en este proceso.

Está claro que, aunque quieras modificar/eliminar una específica costumbre, no será fácil, ya que esta incluye algo que consideras bueno para ti. ¿Qué tiene de bueno para ti? Una vez encontrada la respuesta, necesitarás encontrar la forma para mantener este beneficio a través de la nueva costumbre que te propones.

6 – Lucha para tus propósitos con constancia

Para desarrollar un cambio o instaurar una nueva costumbre, hace falta constancia y perseverar mediante pequeños pasos, de meta en meta.

7 – Establece los recursos necesarios para conseguir cada uno de tus objetivos

¿Qué necesito para conseguirlo? ¿Por dónde empiezo? Con recursos, hacemos referencia a elementos externos (por ejemplo tiempo, dinero y energía) y a factores internos. Desde el principio, es importante comprender y establecer qué necesitas a nivel material y a nivel de estados internos para poder lograr tus objetivos.

8 – Piensa en el contexto

Vivimos en un sistema complejo de elementos, en interacción continua entre sí. ¿Te has preguntado cómo podría afectar tu objetivo (tanto el perseguirlo, como el conseguirlo) a tu vida? ¿Y a tu entorno? Considera qué podrás ganar y perder tanto tu como el sistema.

9- Revisa tus objetivos

Cada cierto tiempo, comprueba si realmente estás alcanzando los objetivos que te has propuesto, para tener un seguimiento en tus proyectos y, cuando necesario, aportar algún cambio en ellos.

Os recomendamos tomaros un tiempo para reflexionar sobre vuestros propósitos para el 2018, intentando definir un máximo de 10 objetivos para el nuevo año y vuestro plan personal para conseguir cada uno de ellos.