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Adicciones

¿Las adicciones se pueden superar?

Adicciones
Tú puedes conseguir controlar tus adicciones

Superar una adicción puede ser muy difícil en soledad. Por eso es muy importante pedir ayuda a las personas adecuadas. Se necesita un buen terapeuta en quien confiar y que muestre una gran comprensión. Éste nos mostrará el camino para superarla mediante diversas técnicas para controlar la ansiedad que se genera por realizar la conducta de la adicción.

La persona con adicciones no tiene control sobre su conducta. Las características más comunes son:

  • Un fuerte deseo o sentimiento de compulsión por llevar a cabo la conducta adictiva
  • Gran dificultad por frenar la conducta
  • Malestar y estado de ánimo alterado cuando la conducta no se puede realizar
  • La persistencia en la conducta adictiva a pesar de percibir las consecuencias negativas que reporta

Las adicciones son muy variadas, algunas de las más comunes pueden ser:

Objetivos en el tratamiento de las adicciones

La terapia cognitiva es la que se suele utilizar. El abordaje terapéutico hace énfasis en:

  • La identificación y modificación de creencias que exacerba el impulso de consumir.
  • La mejoría de los estados de afecto negativo ( ira, ansiedad, desesperanza…) que normalmente disparan el consumo.
  • Enseñar a los pacientes a aplicar una batería de habilidades y técnicas cognitivas y conductuales y no meramente la fuerza de voluntad para poder llegar a verse libres de la adicción.
  • Ayudar a los pacientes a ir más allá de la abstinencia, y que les permita poder hacer cambios positivos e importantes en la forma en que se perciben a sí mismos, su vida y su futuro, condicionándoles a un estilo de vida nuevo.
¿Por qué las personas recaen después de no haber consumido durante un período sustancial?

Muchos individuos son capaces de manejar los síntomas de la abstinencia, si se presentan, y están durante períodos de tiempo importantes sin consumir. Pero, a veces, recaen sin que exista ninguna razón apremiante. El problema parece radicar en el hecho de que estas personas no han sido “inoculadas” ante las condiciones externas o internas que disparan el impulso por consumir, y que mina la capacidad de control propia. Por ejemplo, se pueden incluir aquí situaciones como las que se asocian con compañías o con parejas que le pueden impulsar a beber, tomar drogas, comprar, o visitar un lugar dónde previamente se ha realizado el consumo.
Estas personas también experimentarán el impulso de consumo si se sienten tristes, aburridas o ansiosas. Algunos individuos tienen un desliz cuando les ocurre una situación estresante (una fuerte discusión, pérdida del trabajo, muerte de un ser querido…).
Una de las señales de por qué reaccionan con impulsos tan intensos por consumir ante todos estos estímulos y situaciones de alto riesgo, es por que sus creencias básicas en relación con las ventajas o inconvenientes relativas al consumo no han cambiado sustancialmente. Pueden haber adquirido una serie de estrategias para controlar la conducta adictiva, pero no han modificado significativamente sus actitudes y cuando sus controles se debilitan, quizás debido al estrés, su pulsión por consumir se incrementa y son más vulnerables.

¿Cómo puede ayudar la terapia cognitiva?

Una de las ideas básicas de la terapia cognitiva es ayudar al paciente de las siguientes formas:

  • Reducir la intensidad y la frecuencia de los impulsos de consumir mediante la refutación de las creencias.
  • Enseñar al paciente técnicas específicas a fin de controlar y manejar sus impulsos.

El objetivo es reducir la presión e incrementar el control.
El terapeuta ayuda al paciente a examinar la secuencia de acontecimientos que llevan al abuso, y explora las creencias básicas del individuo acerca del valor que tienen las drogas, el alcohol, la nicotina, las redes sociales, etc.

Dra. Mariola Rubio. Especialista en adicciones.

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