PROBLEMAS DE ATENCIÓN Y CONCENTRACIÓN

“¡Es que mi hijo NO para quieto!”

 
Es probable que hayas escuchado a alguna madre a la salida del cole decirlo, o bien que te hayas parado a pensarlo de tu propio hijo más de una vez.

  • Tiene poca resistencia en las tareas, se cansa pronto
  • No puede concentrarse en los estudios
  • No presta atención por más de un minuto
  • Actúa por impulsos
  • Es hiperactivo
  • No permanece sentado, está en movimiento constante
  • Tiene problemas de conducta y/o sociales
  • Se despista en clase por cualquier cosa
Tras detectar señales de este tipo, muchos padres deciden investigar y llegan a un recorrido específico de valoración y tratamiento de la dificultad de atención, a veces correspondiente a una diagnosis de TDA (déficit de atención) y/o de TDAH (déficit de atención con hiperactividad), otras veces no.

¿Has llegado a descartar cualquier interferencia?

En ocasiones, dichas dificultades pueden corresponder, incluso, a la expresión de una inmadurez del niño. Es decir, podría tratarse del resultado de su lucha diaria en el proceso de integración de los distintos estímulos que va captando, a través de sus sentidos, del entorno que le rodea. Cuando el niño, por distintas razones, no ha ido desarrollando “herramientas” apropiadas y eficaces para poder enfrentarse a las tareas de aprendizaje, puede entrar en una condición de estrés que va afectando tanto a su capacidad de adaptarse al medio, como a su desarrollo y a su día a día.

¿Cómo puede Blanca, de 8 años y con dificultades importantes a nivel de integración sensorial, ignorar sin mucho esfuerzo y con éxito los pájaros que pasan justo al otro lado de la ventana (entrando así en su campo visual), los compañeros que chillan en el aula (interfiriendo en su escucha activa) y aquel deseo incontenible de moverse, para prestar atención a la explicación de su maestra?

Considerando todo ello, será fundamental valorar si el niño NO QUIERE prestar atención o, realmente, NO PUEDE hacerlo de forma natural, ya que no dispone de las habilidades necesarias. Nos referimos, por ejemplo, a:

  • Atención visual y filtrado de la información de interés de los demás estímulos
  • Seguridad postural y control de la locomoción
  • Atención auditiva selectiva y capacidad de filtrar del ruido de fondo
  • Discriminación y localización de la fuente del sonido

¿Qué podemos hacer para mejorar la atención?

En el Centro de Psicología PsicoSalud Benidorm trabajamos, desde la perspectiva neurocognitiva, sobre los distintos factores que pueden obstruir el proceso atencional. Tras realizar una valoración inicial específica, planeamos un programa de intervención finalizado a favorecer la atención mediante el entrenamiento y la estimulación de las habilidades motoras y la integración de los sentidos, necesaria para atender con facilidad.

Ottavia Zaramella. Especialista en trastornos del desarrollo neuromotor del niño.

Llámanos: 626 72 85 54

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