Hábitos: cómo cambiarlos o adquirirlos

 

 

Cuando hablamos de objetivos que queremos alcanzar en nuestra vida, hablamos de modificación de conducta y, por lo tanto, de un cambio de nuestros hábitos.

 

Cuando tomamos una decisión en nuestro día a día pensamos que lo estamos haciendo por voluntad propia, pero la mayor parte de las veces son nuestros hábitos los que nos llevan a tomarlas inconscientemente.

 

Según Charles Duhigg, autor de El Poder de los Hábitos: ¨cada hábito, no tiene mucha importancia en sí mismo; pero con el tiempo, las comidas que pedimos, lo que decimos a nuestros hijos cada noche, si ahorramos o gastamos, la frecuencia con que hacemos ejercicio y el modo en que organizamos nuestros pensamientos y rutinas de trabajo tienen un profundo impacto en nuestra salud, productividad, seguridad económica y felicidad¨.

 

Los hábitos empiezan sin que nos demos cuenta. A veces surgen por asociación: por ejemplo, llegamos a casa y automáticamente sabemos que es hora de relajarnos, ver la tele, estar con los niños, con la pareja, etc. O, por ejemplo, a quién no le ha pasado: vamos al cine y nos compramos palomitas. Son asociaciones inconscientes que hacemos todo el mundo. Otros hábitos surgen por educación: cuando nuestros padres nos inculcan que después del desayuno hay que lavarse los dientes, peinarse y prepararse para ir al cole y, en consecuencia, cuando somos mayores, repetimos estos hábitos. Son costumbres que nos reconfortan y nos sentimos bien repitiéndolas con asiduidad. No son para nada malos.

 

Aún así ¡Hay que decirlo todo! Los hábitos son muy fastidiosos porque son costosos de cambiar. Me refiero a esos hábitos que sabes que no te ayudan, es más, te perjudican. Porque afectan a tu salud, como por ejemplo: fumar, comer en exceso, sedentarismo; o bien porque afectan tu productividad como por ejemplo, procrastinar, impuntualidad, etc. 

 

Cambiar un hábito requiere de planificación, entendimiento, una finalidad y mucha repetición. Y en el proceso del cambio, surgen emociones positivas de logro/ éxito, pero también de recaídas, frustración, duda y sentimiento de querer abandonar.

 

Sin embargo, los hábitos son solo eso, hábitos. Igual que los hemos adquirido, quizás por supervivencia o porque es lo mejor que podíamos hacer en ese momento, podemos concienciarnos y mejorar. Como veis, no digo que hayamos de  negarlos, más que nada porque están ahí, todos los días. No vayamos a hacernos la vida más difícil. Aceptemos y continuemos nuestro camino y, poco a poco, surgirán otros hábitos más adaptativos, más coherentes con el estilo de vida que deseamos llevar.

 

Entonces, después de esta parrafada, ¿cómo hago yo para cambiar mis hábitos?

 

  1. La mejor forma de darte cuenta de cuáles hábitos son los que quieres cambiar, es escribiéndolos. Lo más seguro es que tengas una idea de tus pautas de comportamiento. Pero es escribiéndolos cuando realmente te das cuenta de dónde, a qué hora, con quién, qué te dices, cómo te engañas a ti mismo. Sí, lo has leído bien, cómo te engañas a ti mismo. Todos lo hacemos sin querer, o sea, que es algo normal. Nos sirve para adaptarnos a nuestro exterior. Escribir te da un momento ¨kit kat¨, un momento para ti, para reflejar tu día y tus pensamientos, estar atento al momento. Hazlo durante una semana, después lee tus palabras con tranquilidad y repasa, analiza, sé honesto contigo mismo. Dónde, cuándo y cómo se puede mejorar.

  2. ¡Cuidado con lo que te dices! Cuando queremos cambiar algo normalmente nos decimos:¨ tengo que dejar de fumar¨, ¨a ver si dejo esta relación tóxica que me está afectando¨, o ¨tengo que dejarme la copita de vino si quiero bajar de peso¨. Todos son comentarios negativos, de lucha, de control, de dejar de hacer. Asi tu cerebro está enfocado a lo negativo del cambio, a una pérdida que ahora le está beneficiando. Entonces, ¿qué hacer? Verbalicemos en términos positivos: quiero limpiar mis pulmones, sentirme con energía, voy a empezar con dejarme el cigarrillo de las mañanas para correr con mis amigos el domingo por la mañana. Otro ejemplo, voy a alimentarme de forma sana para mejorar mi aspecto y mi autoestima. ¡De este modo el cerebro está concentrado en lo positivo, en algo nuevo!

  3. ¡Ayuda Visual! Póntelo fácil. No te tortures, no eres vago, lo que pasa es que no estamos atentos. Estamos aprendiendo algo nuevo y los viejos hábitos siempre querrán resurgir. ¡No les dejes! Ponte postits en tu baño, en la cocina, que te hagan recordar tus objetivos. Escríbelos, ya sabes, en forma positiva y con humor para ayudarte en el día a día.

  4. Pequeños pasitos. Nadie hs nacido sabiendo correr. En el cambio de hábitos pasa lo mismo. Poco a poco. ¡Que quieres comer más saludable? Pues empieza con prepararte un desayuno nutritivo todos los días y a medida que pasan las semanas, ve ampliando tu menú a la comida y a la cena. ¿Que quieres dejar de fumar? Plantéate tres momentos del día en los que quieras dejar de fumar y cada semana que pase, súmale más momentos del día.

  5. Visualiza haber conseguido el cambio que deseas. Fantasea con el momento de salir a correr y sentirte un runner, súper equipado de los pies a la cabeza y siéntete genial… Esa misma imagen te hace salir a correr, aunque puede que cuando salgas a correr, sufras un poco mas, pero bueno, te ha ayudado a salir, ahora es cuestión de aprender a dosificar el sufrimiento/ placer.

  6. Disfruta el momento, el ahora. Porque es lo único que realmente tienes. Si nos obsesionamos con el objetivo, éste se aleja mucho y se hace más pesado. El ahora es lo único que importa, lo único que tenemos. ¡Disfrutalo!.

 

Cualquier duda, en PsicoSalud estamos aquí para ayudarte. ¡Gracias por leernos!