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Claves para afrontar la Navidad

Puerta del Sol en Navidad

Puerta del Sol en Navidad

Se acerca la Navidad, una época soñada por los más pequeños como el momento del fin de las clases y los esperados regalos de Papá Noel y Los Reyes Magos, si se han portado bien y si no, también. Pero a medida que vamos creciendo parece que la Navidad va perdiendo su cariz “mágico”, poco a poco se va llenado de problemas y conflictos con la organización, los familiares e incluso con uno mismo.

Nos aproximamos a ella con una voluntad férrea de pasarlo bien, desconectar y juntarnos con nuestros seres queridos. Pero al terminar nos quedamos con la sensación de haber estado sorteando un campo de minas y con unas ganas nada desdeñables de volver a nuestra querida rutina.

Hemos hecho una pequeña lista de las situaciones, más o menos problemáticas, a las que todos nos tendremos que enfrentar durante estas fiestas. Esperemos que os gusten y por cierto: ¡¡Feliz Navidad!!

1. Las Navidades perfectas:

Puede que la época navideña, haya sido desde siempre uno de los momentos en los que la maquinaria del marketing se pone más las pilas a la hora de presentarnos estas fechas como un momento perfecto, lleno de magia, en el que estamos “obligados” a ser felices. Todos los años a falta de un mes para la Navidad, podemos comenzar a ver anuncios, lucecitas, escaparates y todo tipo de escenas con reencuentros, mesas abarrotadas de comida y gente ajena a todo lo que no sea ser feliz.

Comercios navideños

Comercios navideños

No es de extrañar que este bombardeo de información haga mella en nosotros y cree en nuestra mente una imagen

navideña algo distorsionada, en la que los imprevistos o situaciones no tan agradables nos causen un gran malestar y lo acaben empañando todo.

Es primordial ser consciente de qué expectativas tengo de la Navidad y si estas se ajustan a la realidad o están basadas en estereotipos y anuncios de televisión. El problema de pensar que mi Navidad “debería” ser tal y como yo me la imagino, es que si la estoy comparando con esa imagen “perfecta” que todos tenemos, muy posiblemente acabe frustrado y lo más importante, sin prestar atención a todo lo positivo que realmente está sucediendo a mi alrededor.

2. Con tu familia o con la mía:

Es la eterna pregunta a la que la mayoría de nosotros nos tenemos que enfrentar cuando se van acercando los días de celebración. Desgraciadamente, y como para tantas otras cosas, no hay un respuesta correcta. Sin embargo, el mayor problema de esta situación no se encuentra directamente en la decisión que tomemos, sino en el proceso en el que nos embarcamos para llegar a ella.

Para que dicho proceso no acabe inevitablemente en una discusión, podemos llevar a cabo una serie de pasos para mejorarlo:

  • Implicar a todas las partes: Al fin y al cabo la decisión que se elija va a tener consecuencias para todos, por lo tanto cabe esperar que al menos tengamos la oportunidad de expresar nuestras preferencias.
  • Trabajar de manera conjunta: Ya seáis una pareja, una familia o un grupo de amigos, lo mejor que podemos hacer es trabajar en modo cooperativo. Es probable que cada uno tenga sus preferencias y la mayoría de las veces éstas van a ser contradictorias, pero tratar de imponer mi criterio lo único que va acarrear es conflicto. “Todos cedemos, todos ganamos”.
  • Papel y lápiz: “Llevamos una hora hablando y no nos ponemos de acuerdo”. Puede que sea el momento de agarrar papel y lápiz y escribir tanto cosas positivas como negativas de cada una de las decisiones. Para ningún problema hay una solución perfecta, escribir los pros y contras nos puede ayudar a decidirnos de manera más inteligente.

 

3. Cuanto tiempo sin verte, vamos a discutir:

Nos volvemos a reencontrar con familiares y amigos a los que hacía mucho tiempo que no veíamos, con los que puede que tengamos algún asunto pendiente que nos molesta o para el que todavía no nos hemos puesto de acuerdo.

  • Elige el momento: Seguro que estás de acuerdo que durante la cena, sobre todo si hay alguna copa de por medio, no es el mejor momento para debatir sobre temas importantes a nivel emocional. Piensa que posiblemente no te encuentres a la altura que la situación demanda.
  • Elige el lugar adecuado: Si es un tema privado no es necesario implicar a la mitad de la familia o del grupo de amigos, prepara un lugar en el que os podáis expresar libremente.
  • Prepárate a ti mismo: Ciertos temas nos remueven emocionalmente. El punto de partida al iniciar este tipo de conversaciones es la calma. Te ayudará a expresarte de manera adecuada y no decir cosas dominado por tus emociones.

 

4. Aún está todo por hacer:

“En mi mente la Navidad implica descanso, pero tengo que organizar viajes, preparar cenas y hacerme cargo de los hijos ahora que no tienen cole”.

  • Planifica tu tiempo: En algunas ocasiones nos embarcamos en mil tareas para las que no existe tiempo suficiente. En ciertas situaciones, cuando vemos que éstas se nos acumulan, es interesante pararnos a hacer una lista de las cosas que tenemos que hacer y organizarlas según su importancia y urgencia.
  • Pide ayuda: Puede que uno de los valores que transmita la Navidad es el de compartir y en este caso compartir las tareas no estaría de más. No pretendas hacerlo tu todo, si crees que la situación te está desbordando pide ayuda.
  • Busca tiempo para ti: Algunas personas comentan que terminan estos días con una especie de “empacho social”. No debemos de olvidar que se trata de un periodo vacacional y podemos guardar algo de tiempo para nosotros mismos, disfrutando o descansando del modo que nos apetezca.

 

5. En cuanto termine la Navidad me pongo a dieta:

Existen estudios que predicen que si dejásemos de pronunciar esta frase el 1 de enero perderíamos nuestra condición de humanos… Fuera de bromas, es cierto que un gran porcentaje de personas al terminar la Navidad siguen una dieta o al menos se lo plantean. En la mayoría de los casos motivado por la pérdida de regularidad de las pautas de alimentación y los excesos. Para esta dificultad podemos echar mano de una técnica muy extendida en psicología y que se usa frecuentemente en terapia, el control estimular.

Con la técnica de control estimular lo que buscamos es organizar el medio de tal forma que aquello de lo que nos queremos mantener alejados no se encuentre a nuestro alcance, vamos con un ejemplo para entenderlo un poco mejor:

Árbol de Navidad en Sol

Árbol de Navidad en Sol

Acaban de llegar las cestas de Navidad de la empresa y, aprovechando que voy a tener visita, preparo una bandeja con turrón, mazapán, chocolate y demás alimentos típicos. Una vez que la visita se marcha, la bandeja permanece en la mesa posiblemente con la intención de acompañar al resto de adornos navideños. Sin embargo, cada vez que paso por delante cojo algún trocito de turrón.

Si aplicamos control estimular, una vez que la visita se ha terminado tendríamos que guardar todos aquellos alimentos que previamente hemos sacado, disminuyendo de esta manera la probabilidad de que coja alguno.

Como veis la idea que sigue es lógica, “modifico mi contexto para que sea más difícil realizar la conducta que no quiero hacer”.

Espero que os haya gustado y os sirva de ayuda para afrontar esta Navidad, y aunque el artículo de hoy vaya sobre situaciones problemáticas, recuerda que existen muchas otras positivas, fijar nuestra atención en ellas es primordial para que no pasen desapercibidas.

¡Feliz Navidad!

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