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Psicología de la Enfermedad

Psicología de la enfermedad

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Enfermedades crónicas. Definición y alcance.

En la actualidad se calcula que hasta un 50% de la población sufre algún tipo de enfermedad crónica. Estos trastornos pueden varían desde aquellos que son relativamente benignos como pérdida parcial de audición o visión, hasta enfermedades graves que modifican por completo la vida de una persona como la diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer entre otros y que son responsables del 63% de las muertes según la OMS.
Una enfermedad crónica puede ser definida como aquel trastorno orgánico y funcional que obliga a modificar el modo de vida del paciente, son de larga duración y de progresión lenta. Entre las causas de padecer enfermedades crónicas podemos encontrar una gran variedad de factores ambientales como los hábitos y estilo de vida, contaminación ambiental, estrés, etc… y factores hereditarios.

¿Cuáles son los problemas derivados de las enfermedades crónicas?

Como hemos señalado antes, las enfermedades crónicas modifican de manera estructural la vida de las personas e implican una modificación en la actividad física, el área laboral y social.
Inmediatamente después de recibir el diagnóstico de una enfermedad crónica se sufre un momento de crísis caracterizado por un desequilibrio físico, social y psicológico, en el que se sufren sensaciones intensas de ansiedad, miedo y desorganización.
Una vez que finaliza la fase crítica, comienza un largo periodo de problemas y dificultades derivados de la enfermedad que requerirán en muchos casos la intervención de un profesional.

1. Problemas físicos derivados de la enfermedad

Pueden ser de dos tipos: derivados de la propia enfermedad o como consecuencia del tratamiento médico. Los que se derivan de la enfermedad pueden ser muy diversos cómo dolor crónico, cambios en el metabolismo, dificultades respiratorias… Los producidos por la medicación cómo por ejemplo las náuseas y vómitos producidos por la quimioterapia o efectos secundarios como somnolencia, aumento de peso, incluso impotencia sexual, suponen para las personas una fuente importante de malestar y disconfort.

2. Problemas laborales y sociales derivados de la enfermedad.

Muchas enfermedades crónicas producen en las personas problemas profesionales y cambio en su situación laboral. Las tasas de reincorporación después de la fase aguda son relativamente bajas y la mayoría de ellas se hace de forma parcial o en un puesto inferior.
También crean graves problemas en la interacción social, ya que muchas personas encuentran dificultades para restablecer las relaciones interpersonales después del diagnóstico. En algunas ocasiones se pueden llegar a aislar o aventurarse en una actividad social desmesurada para la que todavía no se encuentran preparados.
Los familiares y amigos de la persona que lo padece también tienen con frecuencia problemas para adaptarse a la nueva condición del paciente crónico. Los estudios sobre reacciones ante la enfermedad y la incapacidad ponen de manifiesto la ambivalencia de estas reacciones, que pueden ser manifestaciones verbales de apoyo y afecto, mientras que se producen conductas que trasmiten repulsión o rechazo.

¿Qué reacciones emocionales puedo experimentar ante la enfermedad crónica?

El diagnóstico de enfermo crónico produce un fuerte impacto emocional en las personas, lo que conlleva que no podamos darnos cuenta inmediatamente del alcance de los cambios que se van a producir en la vida.
Las emociones que con más frecuencia surgen son:

  • Negación: Mecanismo de defensa por el cual los individuos evitan las implicaciones de la enfermedad, actuando como si no estuviera o no fuera grave y que con el tiempo puede llegar a desaparecer.

  • Miedo: Como consecuencia de los cambios que se producen en la vida y la posibilidad de que pueda llegar a la muerte. Es una emoción que normalmente surge de forma intermitente durante el curso de la enfermedad.
  • Depresión: En algunas personas puede llegar a ser muy grave y prolongada, con intensos sentimientos de indefensión y desesperanza, dependencia con respecto a los demás y una innecesaria restricción de actividades.
  • Ira: A medida que la negación o el miedo va remitiendo, se puede llegar a experimentar la enfermedad como algo injusto y, consecuentemente, experimentar reacciones más o menos intensas de ira y hostilidad.
¿Qué podemos hacer ante el diagnóstico de una enfermedad crónica?

Las fases iniciales del diagnóstico de una enfermedad crónica son cruciales debido al gran impacto que se produce, tanto para la persona que lo padece como para los familiares, por ello es muy importante que durante estos primeros momento se ayude a la persona a:

  • Hacer frente al dolor y la incapacitación.
  • Enfrentarse al ambiente del hospital y a los procedimientos terapéuticos.
  • Establecer relaciones adecuadas con los profesionales sanitarios.

Una vez superada esta primera fase de adaptación, se debe buscar:

  • Mantener un equilibrio emocional estable.
  • Conservar una autoimagen satisfactoria.
  • Preservar las relaciones familiares y de amistad.
  • Prepararse para un futuro incierto.

Juan López Vico. Psicólogo Especialista en Psicología de la Enfermedad.

Mariola Rubio Alegre. Postgrado en Psicooncología.

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