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Terapia Infantil

Terapia infantil
¿En qué consiste la terapia infantil?

Dentro de la terapia infantil la idea fundamental con la que se va a trabajar es la de conseguir dotar tanto a padres como a niños de los recursos psicológicos y conductuales necesarios para la solución del motivo por el que se ha acudido a la consulta psicológica.
En un principio, la psicología clínica infantil y del adolescente se centra en niños y adolescentes que manifiestan una serie de problemas de comportamiento y de aprendizaje en la escuela.

Pero los niños tienen su propia forma de pensar, sentir y comportarse. La naturaleza y gravedad de los problemas infantiles pueden provocar cambios a lo largo de la vida, muchos niños no superan la dificultad de la infancia. Y funcionan peor a nivel social, psicológico, académico y laboral, en comparación con otros jóvenes o incluso sus hermanos.
Los problemas de los niños en períodos tempranos de desarrollo, pueden tener un impacto negativo duradero sobre la adaptación.
Desgraciadamente, la mayoría de los niños que requieren atención clínica por problemas infantiles no reciben la atención psicológica adecuada de una terapia infantil, lo cual tiene consecuencias para el resto de sus vidas.

Eficacia de los tratamientos cognitivos conductuales

Estos tratamientos han demostrado su eficacia, produciendo efectos concretos, como por ejemplo disminución de la ansiedad y otros efectos más inespecíficos, como sentirse bien.
Los efectos del tratamiento suelen ser duraderos. En los seguimientos se ha observado que después de 6 meses aún perduran y que a los 2 años se continúa disfrutando de los beneficios de este tratamiento.
Los cambios en los niños que reciben psicoterapia, son mayores que en los que no la reciben. Existen muchas investigaciones sobre los tratamientos que confirman estos datos.

Tipos de trastornos psicológicos infantiles
1. Miedos, fobias y ansiedades específicas

Por ejemplo: “Una niña de cuatro años se despierta llorando por las noches asustada. A veces se pasa a la cama de sus padres. Se queja de que unos ojos malvados la miran en la oscuridad”. Hay miedos que son específicos de la edad y transitorios, pero hay otros que persisten durante años, incluso hasta la edad adulta, y causan un malestar clínicamente significativo al niño e interfiere en su funcionamiento cotidiano en el área familiar, escolar o social.

2. Trastorno de ansiedad generalizado y trastorno de pánico en niños y adolescentes

El trastorno de ansiedad excesiva (TAE) de la infancia y adolescencia se define como la presencia de una ansiedad o preocupación excesiva, poco realista o persistente, cuya duración se ha prolongado por lo menos durante 6 meses. Debe presentar al menos 4 de estos síntomas:

  • preocupación excesiva no realista acerca de acontecimientos futuros y su desempeño en éstos.
  • preocupación excesiva o no realista acerca de acontecimientos y desempeños pasados.
  • preocupación excesiva o no realista sobre la adecuación personal en una o más áreas(escuela, deporte, vida social, etc.)
  • necesidad continua de reafirmación, exagerada autoobservación, síntomas somáticos sin causa física que los justifique, sensaciones de tensión e incapacidad para relajarse.

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG), es igual, pero con una duración mayor a los 6 meses.
En caso de presentar cualquiera de estos trastornos, es muy importante que el menor acuda al psicólogo para comenzar una terapia cognitivo-conductual, puesto que si no podrían interferir y mantenerse estos problemas el resto de su vida.

3. Trastorno por estrés postraumático (TEPT)

Este trastorno requiere de la identificación de un suceso provocador, la exposición a un estímulo estresante traumático. Son experiencias que producen miedo, terror y desamparo extremos porque generalmente son imprevisibles e incontrolables.
El TEPT se presenta no solo cuando se ha vivido una experiencia traumática extrema, en algunos casos es suficiente con ser testigo de un accidente horrendo o daño a personas cercanas.
Otros elementos importantes que completan la definición son, la reexperimentación persistente del acontecimiento y la evitación de estímulos asociados al trauma.

4. Depresión

La depresión infantil y la adulta son semejantes, aunque la edad modula las características y las repercusiones negativas del trastorno. Los síntomas son: estado de ánimo histérico, muestras de tristeza, malhumor, irritabilidad, llanto fácil, dificultad para ser complacido, ideas de autodesprecio, deseo de escaparse de casa, deseos de muerte, sentimientos de inutilidad, culpabilidad o fealdad, concepto negativo de uno mismo. Conducta agresiva (agitación), alteración del sueño. cambios en el rendimiento escolar, quejas de los maestros, perdida de interés. Socialización disminuida, cambio de actitud hacia la escuela, negativa a ir a la escuela y pérdida de placer con las actividades escolares. Quejas somáticas. Pérdida de energía habitual. Cambios en el apetito y peso habituales.
Igualmente que en los anteriores trastornos, es muy importante el tratamiento psicológico lo antes posible, para que pueda tener una vida adulta satisfactoria, si no es muy probable que las secuelas sean de por vida.

5. Trastornos del sueño
  • Pesadillas.
  • Terrores nocturnos.
  • Sonambulismo.
  • Insomnio.
  • Apnea del sueño.
  • Somnolencia diurna.
6. Trastorno de la conducta alimentaria

Anorexia: Rechazo en el mantenimiento del peso normal, de acuerdo con la edad y la altura. Miedo intenso a engordar, a pesar de existir un peso por debajo del ideal. Existencia de una distorsión perceptiva de la imagen corporal. Negación total o parcial de la enfermedad. Cada vez se está dando esta enfermedad en edades más tempranas.

Bulimia: Preocupación excesiva por la comida que da lugar a la aparición de episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos. Puesta en práctica de medidas extremas para controlar el aumento de peso tales como vómitos, consumo de fármacos supresores del apetito, períodos de ayuno y preocupación excesiva por el peso.

7. Abuso sexual infantil

Cualquier actividad sexual con un menor incluye el contacto sexual acompañado por la fuerza o la amenaza de utilizarla. Durante las dos últimas décadas, en los países industrializados se han venido produciendo un incremento muy importante del número de denuncias de abuso sexual infantil. Posiblemente, este incremento se debe a un mayor conocimiento del problema e interés por solucionarlo. Es importante que el menor siga una terapia para paliar las consecuencias de estos actos. Son niños que tiene un mayor riesgo de desarrollar problemas interpersonales y psicológicos que otros iguales de la misma edad que no han sufrido estos abusos. Son niños con puntuaciones más elevadas en depresión, ansiedad, estrés postraumático, enuresis y encopresis, baja autoestima, retraimiento social, conducta antisocial agresiva, delincuencia, conducta sexual inapropiada, problemas de aprendizaje y problemas de comportamiento.

8. TRASTORNO DESAFIANTE POR OPOSICIÓN

Se caracteriza por una serie de comportamientos inadecuados y no deseados en los niños, durante el curso normal del día, en los cuales se pueden producen malas contestaciones, agresiones de los niños a los padres, negativa para aceptar las normas, llantos y rabietas ante un “no” de los padres, agresiones a los hermanos, etc. Son situaciones en los que los padres se sientes desbordados por la incapacidad de hacerse con su hijo. Estos problemas son muy escandalosos pero tienen muy fácil solución. En pocas sesiones de terapia infantil, se les enseña a los padres las técnicas y la forma para enfrentarse y resolver estas situaciones.

Dra. Mariola Rubio. Especialista en terapia infantil.

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